Uno de los sucesos más grandes e inolvidables de la historia de la humanidad es la Segunda Guerra Mundial. Miles de historias que no han tenido voz para ser contadas. La regla era: o eras nazi, o te exponías a que te pasara lo inimaginable.

Wilm Hosenfeld fue un oficial alemán que sirvió a sus dieciocho años en la Primera Guerra Mundial. Años más tarde, tras formar una familia, le vuelven a llamar para alistarse en la Segunda Guerra Mundial. Si Hosenfeld es recordado por algo, no es por la dureza y frialdad con la que se identificaba a los nazis, sino todo lo contrario. Su historial es sorprendente. Durante sus años de servicio ayudó a salvar la vida de todas las personas que pudo sin que importara su raza, religión o lo que sus superiores le ordenaran. Polacos y judíos sobrevivieron gracias a que Wilm les proporcionaba documentación falsa, un puesto de trabajo, y finalmente, les ayudaba a huir o a esconderse en lugares seguros.

No te quiero destripar la historia , pero si no has visto la película El Pianista, probablemente no sepas de lo que hablo. Uno de los encontronazos más famosos del soldado es cuando halla al pianista judío de Varsovia, sí ese mismo de la película. Wilm lo ayuda a esconderse y le lleva comida durante un periodo de tiempo para poder sobrevivir. Impresionante, ¿verdad? Pero aunque el ejemplo de este oficial alemán puede quitarnos un poco la amargura de la guerra, no tuvo un final feliz. Pocos años después fue capturado y hecho prisionero por los soviéticos, siendo también condenado a veinticinco años de cárcel por ser un oficial alemán. Durante sus últimos años, Wilm sufrió los malos tratos y las torturas por parte de los soviéticos, y murió debido a un lento deterioro, tanto físico como mental.

Una buena persona que estuvo dispuesto a poner en riesgo su propia vida por salvar la de otros, muchos de ellos desconocidos. Muy impresionante.

Cuando estudié su vida me hervía la sangre por dentro. Me parecía tan injusto que alguien como él tuviese un final tan horrendo. Ni siquiera se le reconoció su buen comportamiento tras su muerte, pero sus hijos, muchos años después consiguieron que su padre pasara a la historia como un buen hombre alemán. En palabras del pianista, se refirió a Wilm como “el único ser humano con uniforme alemán que conocí. También hay documentos en los que el propio soldado escribe lo que piensa del sistema durante su servicio, hace llegar varias cartas a su esposa, al igual que un diario en el que recoge diversos escenarios en los que cuenta de que forma ayudó a polacos y judíos. En una de ellas, menciona: intento salvar a todos. En otra ocasión escribía: Muchas personas inocentes deben ser sacrificadas antes de que la culpabilidad por la sangre en la que hemos incurrido pueda quedar extinguida. Desde luego es un ejemplo de que la libertad se paga con un precio muy alto.

Pero hubo una persona que no solo lo intentó, sino que lo logró, y no cubrió solo a polacos y judíos, sino a toda la humanidad. El sacrificio de un inocente que pagó por injusticias que no llevó a cabo.

Él es el sacrificio por el perdón de nuestros pecados, y no sólo por los nuestros sino por los de todo el mundo.
1 Juan 2:2

Jesús nace y lleva una vida perfecta y muere sacrificándose en una cruz. Años después, su persona sigue siendo ignorada, incluso insultada.

Sin embargo su acto no fue en vano, la buena noticia es que gracias a su sacrificio, nosotros podemos tener vida y vida en abundancia. Al igual que aquellos judíos y polacos, nosotros nos convertimos en ‘sobrevivientes’. Y también al igual que ellos, tenemos que aceptar su ayuda, la ayuda de un salvador. ¿Crees que si alguna de esas personas se hubieran negado a la ayuda de Wilm, habrían podido sobrevivir? O dicho de otro modo, ¿cómo ignorar una ayuda que nos puede sacar de nuestra mísera situación?

Chris Pratt concluía su discurso de MTV Movie and TV Awards con esta regla:

Nadie es perfecto. La gente te dirá que eres perfecto tal y como eres, pero no es verdad. Eres imperfecto. Siempre lo serás, pero hay una fuerza poderosa que te diseñó de esa manera, y si estas dispuesto a aceptarlo, obtendrás la gracia, y la gracia es un regalo. Y como la libertad que disfrutamos en este país, esa gracia ha sido pagada con la sangre de otra persona. No lo olvides. No te lo tomes a la ligera.

Jesús se sacrificó a pesar de llevar una vida perfecta. Pagó con su propia vida para rescatar a la humanidad. ¿Estás dispuesto o dispuesta a aceptar la ayuda que te ofrece?

Bianca Pricop

Bianca Pricop

Estudiante de Filología Inglesa. Blogger en JesusontheWeb. Conoce más a Bianca aquí.