Abres el Facebook. Entre felicitaciones de cumpleaños, fotos graciosas de gatos y algún vídeo en directo, encuentras a alguien compartiendo una noticia sorprendente. La noticia tiene miles de “me gusta” y los comentarios se acumulan. Piensas: ¡tiene que ser cierto!

Sin embargo, unos días después encuentras que se trata de una noticia falsa. Una noticia que fue creada por alguien para conseguir un beneficio: ya sea un clic en su página web, una venta de un producto, o tal vez tenía la intención de manipular tus sentimientos para hacerte reaccionar.

Así puedes comprobar como la mentira parece permearlo todo. Ya no solo te mienten en los anuncios de televisión que prometen la felicidad por comprar un número de lotería, o en los discursos de políticos que se presentan como salvadores de la humanidad. Ahora también las redes sociales son un semillero de noticias falsas. ¿Es que no hay nadie que diga la verdad?

Muchos piensan que con Jesús pasa lo mismo. ¿Acaso no se ha hecho negocio con la fe? Sin embargo, cuando lees la historia escrita en el libro de los Hechos encuentras algo muy distinto. Los primeros seguidores de Jesús no buscaban un beneficio económico. Tampoco querían el poder político. Ni siquiera querían fundar una religión llena de rituales vacíos y complicados de entender.

En realidad es más sencillo: habían conocido algo que era verdad. La vida de Jesús y su mensaje les había transformado. Lo habían visto morir crucificado. Lo habían visto resucitar. Y estuvieron dispuestos a dar la vida por contar esa verdad a otros. ¿O acaso crees que alguien sería tan tonto como para dejarlo todo por una mentira?

Compruébalo tú mismo. Lee la historia de Jesús y sus seguidores, y saca tus propias conclusiones. Te aseguro que no te decepcionará.

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