Creemos en un Dios, quien existe eternamente en tres personas iguales en esencia y distintas en subsistencia: Padre, Hijo y Espíritu Santo. (Dt. 6:4, Mt. 28:19)

Creemos en el Señor Jesucristo, Dios el Hijo, su concepción virginal, su encarnación, su vida humana sin pecado, sus milagros divinos, su muerte redentora y vicaria, su resurrección corporal, su ascensión, su obra mediadora y su segunda venida corporal y visible en poder y gloria. (Jn 1:1-2; Mt. 1:18; Hchos. 4:15; Jn 20:30,31; Is. 53:5; Rom. 4:25; 1ª Tim. 3:16; Rom. 8:34; 1ª Te. 4:13-17; Mt. 24:30.)

Creemos en el Espíritu Santo, la tercera persona de la Trinidad, quien convence al mundo de pecado, justicia, y juicio, bautiza a todo creyente en el Cuerpo de Cristo en el momento de creer sin necesidad de ninguna señal milagrosa, mora en todo creyente todo el tiempo dándole el poder de llevar una vida santa, como también para testificar y trabajar para el Señor Jesucristo. (Jn. 7:37-39; 16:8-11; Rom. 8:14-15, 1ª Cor. 12:13.)

Creemos en la salvación de los hombres (todos los cuales se encuentran perdidos a causa del pecado) sobre la base de la sangre derramada del Señor Jesucristo, la cual se recibe por medio de la fe, aparte de cualquier obra meritoria, incluye la regeneración por el Espíritu Santo y que una vez adquirida, nunca puede ser perdida. (Rom. 3:23-26; Jn. 5:24; 10:27-29; Hch 4:12; Tito 3:5; Rom. 1:16; 5:1; Gál 3:22.)

Creemos en la resurrección corporal, tanto de los salvados como de los perdidos, de los primeros, para la vida eterna y de los segundos para condenación eterna. (1ª Cor. 15:51-53; Apoc. 20:11-15.)

Creemos en la unidad en el Espíritu, de todos los verdaderos creyentes, formando la Iglesia, el Cuerpo de Cristo. (Ef. 4:3-6; 1ª Cor. 12:13.)